Formación Programada, todo se arregla en la posproducción.

Formación Programada, todo se arregla en la posproducción.

La formación, al igual que el cine, tiene un gran trabajo posterior de posproducción.

En el mundo del cine se dice que tras rodar una película llega lo más importante, la posproducción, que añade o coloca un cartel, un edificio, un nuevo sonido, animación o efectos especiales. Ocurre igual en Formación Programada, un extraño escribe un guión (Ley 30/2015 o RD 694/2017), se ruedan algunas escenas en un solo plano y se distribuye con diferentes versiones para cada provincia, al final el público las visualiza faltando una adecuada la dirección, correcta interpretación y especialmente la posproducción.

Por ejemplo, falta la posproducción de la normativa de 2015 donde se indicaba que los módulos económicos se fijarán en función del mercado, de la singularidad, especialización y características técnicas de los cursos, así como de las modalidades de impartición. Se propuso establecer unos límites máximos y mínimos, que se ajustarán con criterios objetivos como precios de mercado en función de la especialidad formativa y del ámbito territorial donde se imparta.

Durante 3 años no hubo edición ni montaje sobre las indicaciones que señalan que las empresas con menos de 50 empleados pueden comunicar dentro de los primeros meses de cada año, su voluntad de reservar el crédito de formación para acumularlo junto a los créditos de los próximos años, con el objetivo de poder desarrollar cursos de mayor duración o en las que puedan participar más trabajadores.

Igualmente falta montaje y posproducción sobre la escena de la Cuenta de Formación, donde el guión señalaba que acompañará al trabajador a lo largo de su carrera profesional al objeto de acreditar su formación y ayudarle en el reciclaje y empleabilidad. O la posproducción de las 20 horas de formación anual que tienen derecho todos los trabajadores y que va dirigido a empleados con más de un año en la empresa, cantidad de horas acumulable durante 5 años y que se pueden bonificar en los seguros sociales.

Tampoco se han rodado imágenes del Cheque formación, que en un guión de 2012 indicaba que se entregaría tras realizar un itinerario personalizado de inserción, con la posibilidad de que el desempleado pueda participar en cursos con un coste preestablecido. El alumno desempleado elegiría el centro de formación que desee dentro del listado de entidades de formación seleccionadas, y una vez finalizado el curso, el centro de formación cobrará de la Administración.

Por último, las tomas falsas son del año 2015 donde las empresas participantes en Formación Bonificada o Programada han utilizando 3 normativas distintas que regulaban el porcentaje de cofinanciación, y cada una de ellas con información contradictoria. O la interpretación cambia respecto a si las acciones formativas programadas por las empresas deben guardar relación con la actividad empresarial, o si deben responder a las necesidades reales, inmediatas y específicas de la empresa y los trabajadores.

Cine, cine, cine, más cine por favor, …

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